Tras el collado comienza un largo descenso que nos lleva hacia el Valle del Corb. La ruta baja por carreteras secundarias y pistas de tierra compacta, atravesando paisajes rurales abiertos y silenciosos. Los campos de trigo, cebada y almendros se alternan con pequeños pueblos como Vallbona de les Monges, con su monasterio cistercense, Maldà, Belianes y Bellpuig, que conservan su encanto agrícola y tranquilo. Las pistas aquí son anchas y agradables, perfectas para mantener un ritmo constante, con el viento y los olores del campo como compañeros de viaje.

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